viernes, 20 de marzo de 2015

Victoria - Javier Romero

Te quiero porque te llamas Victoria,
porque eres libre como todo lo oscuro,
porque eres dulce como todos los licores
que encuentro y amo en el instante más nocivo de la madrugada.
 
Te quiero porque cuando dices “carajo”
parece que la boca se te llena de algas
y de hojas
y de mariposas marchitas
que volvieran a la vida en la perfección del silencio y de la lluvia.
 
Te quiero porque no me dejas más opción que la tristeza,
porque no me crees,
porque no te importa mi sed de trascendencia,
porque te fabricas látigos y cuerdas con mis nervios
y jeringas de morfina con mi llanto.
 
Y también por tus ojos
luces fatuas al final de la noche en que tropiezo;
y por tus piernas
andaderas de mi muerte
vértigo cruel que me aniquila,
y por tus senos breves como infartos de mi soledad.

Y por tu boca, tu boca alucinada, vislumbrada en sueño,
tu boca extrañamente abierta donde entra mi sudor,
el mar , un pájaro ciego y su blanca tempestad a cuestas;
tu boca extrañamente abierta
después de que mi aliento se enreda en tus cabellos
y me despeño en el barranco de tu sexo hasta no ser nada, nada,
apenas un soplo alcoholizado, sólo esta incertidumbre palpitante que te busca ,
que te ama.
 
Te amo
porque amas lo imposible y lo perdido.

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Desde 1999 se celebra por decreto de la UNESCO el 21 de marzo como el Día Mundial de la Poesía.
Durante esta semana encontrarás uno de mis poemas preferidos cada día hasta el 21 de marzo.

¡Espero los disfruten tanto como yo!

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